El proceso de fresado y sinterizado o fresado y cristalización es solo el comienzo de una restauración monolítica de alta gama. El paso final, crucial, es la creación de una superficie realista, altamente pulida y caracterizada. Un meticuloso protocolo de acabado y pulido es lo que distingue una buena restauración de una excelente, impactando la estética, la resistencia a la placa y el desgaste de los dientes antagonistas.
La ciencia de la superficie: por qué es importante el pulido
Una superficie de cerámica o zirconio mal acabada presenta una rugosidad microscópica. Esta rugosidad provoca:
-
Desgaste acelerado: abrasión de la dentición opuesta.
-
Retención de placa: mayor riesgo de periimplantitis o caries en el margen de la restauración.
-
Manchas y decoloración: Los pigmentos de los alimentos y bebidas pueden incrustarse en las imperfecciones de la superficie.
Una superficie correctamente pulida es brillante, higiénica y amigable con la dentición natural.
Un protocolo secuencial para zirconia de alta resistencia
Pulir la zirconia requiere diamantes. El objetivo es refinar la superficie paso a paso sin rayarla profundamente.
-
Contorno y reducción bruta: utilice fresas de diamante de grano fino (por ejemplo, de raya roja, ~30-40 µm) para ajustar la oclusión y el contorno.
-
Prepulido: Utilice puntas o ruedas de pulido especiales para zirconio con abrasivos de diamante de mayor finura (p. ej., 15-20 µm). Este paso elimina los arañazos del primer paso.
-
Pulido de alto brillo: Utilice un pulidor de zirconio de alto brillo específico, generalmente una rueda de goma impregnada con diamante o una pasta especializada. Este paso le da a la superficie un brillo similar al del esmalte. Nota: El esmaltado es una alternativa estética, pero no siempre logra las mismas características de desgaste que un pulido mecánico.
Un protocolo secuencial para vitrocerámicas de silicato de litio
Las vitrocerámicas son más blandas y requieren un enfoque diferente, a menudo comenzando con diamantes y terminando con óxidos de pulido.
-
Ajuste: utilice diamantes de acabado cerámico específicos.
-
Prepulido: Utilizar puntas o ruedas a base de silicona impregnadas con óxido de aluminio o diamante.
-
Pulido de alto brillo: Utilice un cepillo de cerdas o una rueda de fieltro con una pasta de pulido especial de diamante u óxido de cerio. Esto consigue el famoso brillo de "aspecto húmedo" de la cerámica de alta calidad.
La regla de oro: no te saltes ningún paso
El error más común es pasar directamente de un abrasivo grueso a un pulido de alto brillo. Esto simplemente pule las puntas de los arañazos profundos, dejando intactas las hendiduras. En cada paso se debe usar un abrasivo lo suficientemente fino como para eliminar los arañazos del paso anterior.
Conclusión
El acabado y el pulido no son una cuestión de último momento; son parte integral del proceso de fabricación y exigen un enfoque sistemático y disciplinado. Invertir en la secuencia correcta de herramientas y materiales se traduce en restauraciones clínicamente superiores y estéticamente excepcionales.






